Crónica del Jornada Diocesana de la Juventud '08 por Óscar Carrascosa

El pasado puente de la Inmaculada, durante los días 6 y 7 de diciembre, tuvo lugar en el Seminario de Vinuesa la Jornada Diocesana de la Juventud, organizada por la Delegación Diocesana de Pastoral Juvenil, bajo el lema “Tú me haces caminar por las alturas”

Participaron un total de 74 jóvenes de distintas parroquias de la ciudad de Soria y pueblos de la provincia, siendo el eje central de la convivencia la figura de San Pablo, (aprovechando la celebración del Año Paulino declarado con motivo del bimilenario de su nacimiento) y, en concreto, tres momentos de su vida: antes de la conversión, la conversión y su vida apostólica.

De esta manera, y tras pasar la mañana del día 6 con diversos juegos para facilitar el conocimiento de todos los participantes, comenzamos la tarde analizando la vida de San Pablo antes de la conversión y cómo, al igual que él perseguía a los cristianos, la sociedad actual margina, discrimina o persigue a determinados grupos sociales. Pero no solo la sociedad actual, sino que cada uno de nosotros, en nuestro día a día, también lo hacemos, cuando criticamos, despreciamos, dejamos de lado… reflexión que intentaba mover nuestros corazones para darnos cuenta de que en cada uno de esos a los que “echamos fuera” de nuestras vidas está presente Jesús.

Tras esta primera parte, y habiendo repuesto fuerzas con la merienda, pasamos a trabajar en torno a la conversión de San Pablo: cómo el encuentro con Cristo en el camino de Damasco “revolucionó” su vida, y cómo -hoy también- el encuentro con Cristo cambia la vida de personas reales. Qué mejor forma de hacerlo que a través de una celebración penitencial, para poder facilitar el auténtico encuentro personal de cada uno con Cristo. En dicha celebración todos estábamos con los ojos tapados porque al igual que San Pablo quedó cegado cuando la “voz del cielo” lo tiró del caballo y solo quedó curado de su ceguera tras el encuentro con Ananías, el pecado nos “ciega” y solo recobramos la verdadera visión tras el encuentro con Dios, aquí al recibir la absolución. Realmente el momento más sublime de la convivencia.

Durante la noche tuvo lugar el “gran juego”, uno de los momentos mas esperados de esta jornada. Parecía imposible superar la “noche del terror” organizada el año pasado pero se consiguió. A través de distintas pruebas se iban recorriendo los distintos lugares que San Pablo visitó durante su etapa evangelizadora; de tal manera que, por cada prueba superada, se entregaba una palabra con la que había que descubrir la frase oculta: “Todo lo estimo pérdida con tal de ganar a Cristo”; todo ello tras superar las numerosas dificultades que entrañaba el encuentro con los carceleros, los romanos,,, y, sobre todo, el gran Sabio y la gran Reina, sencillamente geniales.

La mañana del domingo estuvo dedicada a la vida de San Pablo tras la conversión. Pudimos ver cómo el encuentro con Cristo cambia la vida y hace que no te lo guardes, sino que tengas la necesidad de darlo, de vivir la vida de verdad, de dejar que Cristo de sentido a la vida… Y eso es lo importante, no solo el pasárselo bien o tener mejores o peores recuerdos de la Jornada, sino que dejemos que Él sea el centro de nuestra vida, que le abramos el corazón, y que seamos capaces de hacer apostolado en nuestro ambiente sin miedos.

Y qué mejor forma de acabar la Jornada que celebrando la Eucaristía, presidida por nuestro Señor Obispo, D. Gerardo, la celebración más importante para un cristiano. Un momento de enorme alegría y de experimentar que la Iglesia es joven y está viva.

Para acabar, muchas gracias a todos -en primer lugar- por vuestra presencia, por vuestra valentía en acudir a la Jornada. Lo más sencillo hubiera sido “disfrutar” del puente como uno más de tantos. Muchas gracias por atreveros a ser diferentes. Y, sobre todo, muchas gracias por vuestra participación, comportamiento, ilusión,…

Ahora nos queda lo más difícil: esto no debe quedar únicamente en “me lo he pasado bien” y ya está. No debe ser un punto y aparte. Todo lo contrario. Al igual que San Pablo, tenemos que hacer apostolado en nuestro ambiente, “pasar la bola”, contar a los demás lo que hemos vivido y, sobre todo, continuar. Cristo merece la pena.

Y ya sabéis, ir haciendo hueco para este verano que llega…¡el Camino de Santiago!

Enlaces de interés

- Galería de fotos de la Jornada Diocesana de la Juventud '08